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El resplandor interno
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Demasiadas
mujeres se niegan a reconocer su propia belleza, porque creen que la
belleza externa es el único verdadero atractivo. Sin embargo,
el diccionario nos dice que la belleza halaga a los otros sentidos tanto
como a la vista. La belleza nos impresiona a través de un apretón
de manos, por el timbre de una voz o al percibir una fragancia. Una
bella mujer nos hace sentir felices simplemente por el brillo de su
presencia. Resplandor interno: la incandescencia, el espíritu o la vitalidad que viene de dentro, es, en mi concepto, la más importante característica de la belleza natural. La perfección externa puede llevar muy lejos a una mujer, pero el "resplandor interno" puede poner el mundo a sus pies. En
estos días en los que la industria puede producir toda clase
de artículos de belleza en grandes cantidades y los milagros
de la civilización hacen que la belleza externa sea fácilmente
adquirida, debemos detenernos un instante a considerar que esas maravillas
sintéticas sólo pueden hacer parte de la obra. Una
mujer no puede ser realmente bella si no logra desarrollar íntegra
y armoniosamente todas sus posibilidades. Debe ser mental, física
y emocionalmente ágil. De este modo tendrá absoluta confianza
en sí misma. Será naturalmente encantadora. Será
una persona cuya personalidad irradiará interés por la
vida. "El encanto es una especie de florescencia de la mujer. Cuando ella lo adquiere, no necesita nada más. Si no lo tiene, ninguna otra cualidad suya vale la pena" La mujer más bella es la mujer encantadora. El encanto es la belleza; la belleza más perdurable y accesible a todas la mujeres que quieran obtenerlo. Una apariencia exterior descuidada puede destruir la impresión de sus encantos interiores, pero el exterior más perfecto le servirá de poco si descuida su "resplandor interno".
John Robert Powers |