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"Lo mismo que los ojos son el espejo del alma, las manos revelan
muchos detalles sobre la sensibilidad"
Unas
manos ásperas y arrugadas estropearán de inmediato cualquier
efecto que quieras causar, al margen de lo bien cuidado que esté
el resto de tu cuerpo.
La piel de las manos puede deshidratarse y dañarse con facilidad,
ya que está expuesta con demasiada frecuencia a la acción
resecante del viento, el sol y el agua. Esto significa que tus manos pueden
evidenciar signos de envejecimiento antes que otras partes de tu cuerpo,
incluso tu rostro. Su condición depende del cuidado que les brindes.
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Cómo
hidratar las manos
Un tratamiento diario con una crema o una loción humectante para
manos te ayudará a mantener su piel suave y elástica. También
proporciona protección contra la acción de los elementos
y de los agresivos productos de limpieza.
El mejor momento para hidratar tus manos es luego de un baño nocturno,
cuando la piel está más receptiva. Para una protección
adicional, utiliza una crema con agregado de factor de protección
solar.
- Lava
y seca tus manos.
- Masajéalas
a fondo con crema para manos empujando suavemente las cutículas
hacia atrás; no uses las uñas para hacerlo porque pueden
rayar a la otra uña. El masaje estimula la circulación
y alivia las tensiones y las contracturas.
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